Reseña: «Sociocultural Psychology on the Regional Scale: A Case Study of a Hill» (Zittoun, 2019)

Tania Zittoun, académica del Instituto de Psicología y Educación de la Universidad de Neuchâtel, en Suiza, ha publicado a finales del año pasado un libro llamado «Sociocultural Psychology on the Regional Scale: A Case Study of a Hill» (2019). Es posible revisar y comprar el libro haciendo click en el siguiente enlace:

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¿Por qué leerlo?

En el campo de la investigación psicoeducativa, el lenguaje cartográfico ha conseguido impregnar el discurso de los investigadores que comparten una orientación sociocultural o histórico-cultural (Ingold, 2015). En gran parte, esto se debe a que el lenguaje cartográfico es útil para destacar y precisar ideas relativamente poco exploradas sobre el aprendizaje, como la idea de movimiento (Leander & Phillips, 2010). Sin ir más lejos, en los últimos años se han publicado varios artículos que hablan de trayectorias educativas (Erstad & Silseth, 2019), trayectorias de participación (Dreier, 2003; Edwards & Mackenzie, 2006) o trayectorias personales de aprendizaje (Engel, Fauré, Membrive, Merino & Coll, 2019).

Lógicamente, que los científicos sociales se apropien del lenguaje cartográfico para hablar del aprendizaje no es casualidad (Sefton-Green, 2016). Por el contrario, es casi inevitable si tenemos en cuenta que vivimos en una sociedad que se caracteriza, primero, por ofrecer a las personas oportunidades y recursos para participar en múltiples y diversos contextos de actividad a lo largo de la vida y, segundo, por llevarles frecuentemente a moverse por dichos contextos (Bauman, 2013; Coll, 2013).

En la literatura especializada es posible identificar dos tendencias sobre cómo usar la idea de movimiento a través del lenguaje cartográfico. Por una parte, hay investigadores que afirman que es importante tener en cuenta el movimiento de los aprendices por múltiples y variados contextos de actividad (e.g. Kumpulainen & Sefton-Green, 2014). Quienes defienden esta idea centran su atención en el itinerario, mapa o trayectoria de actividades en las que participa un aprendiz y, más concretamente, en los recursos y las oportunidades que están disponibles en dichas actividades y en los contextos en los que dichas actividades ocurren (Ito et al., 2013). Por otra parte, hay investigadores que se focalizan en el movimiento psicológico, es decir, en cómo los aprendices interpretan a través del lenguaje su propio movimiento y lo vinculan con sus procesos de aprendizaje (Engel et al., 2019; Silseth & Erstad, 2018). En este caso, el movimiento muchas veces no es lineal ni continuo, sino que es parte de una amplia y compleja red de procesos materiales, sociales, culturales y psicológicos interconectados entre sí.

En este escenario, el libro de Zittoun tiende, al menos desde mi punto de vista, un puente entre ambas tendencias. La autora apuesta por «fijar» su actividad de investigación a una colina, y la apuesta sale bien ya que esto le permite, por una parte, explorar el movimiento físico de las personas y los objetos por la colina y, por otra, explorar cómo se mueven de un lugar a otro de la colina los significados compartidos y distribuidos social y culturalmente.

En mi opinión, el libro de Zittoun no sólo es un importante estudio sobre la creación, el mantenimiento y la desaparición de signos sociales, culturales y psicológicos y su influencia sobre la realidad material -y viceversa-. Además, es un manual que explica con precisión y claridad cómo hacer investigación, que evidencia cómo se puede contar una investigación de forma atractiva y que enseña qué ocurre en Říp, y por qué. En definitiva, es una obra que vale la pena leer… y disfrutar.

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