Un pequeño paso en “Pensamiento y lenguaje”, un gran paso para Vygotsky – Resumen capítulo 4 de «Pensamiento y Lenguaje», por Irene González-Ceballos y Jaime Fauré

 

*Escrito por Irene González-Ceballos y Jaime Fauré

 

Tras analizar y discutir las principales teorías de la época en los primeros capítulos de su libro “Pensamientos y lenguaje”, Vygotsky da un paso hacia adelante en la explicación de su propia propuesta teórica en el cuarto capítulo. El objetivo de esta entrada consiste en comentar brevemente este capítulo. Nuestra intención es explicar un pequeño paso en “Pensamiento y lenguaje” que es, a la vez, un gran paso para entender la teoría de Vygotsky.

Como ya hemos comentado antes, Vygotsky plantea una aproximación genética a los fenómenos del habla y el pensamiento. Por este motivo, el inicio del capítulo incluye una revisión importante de diferentes investigaciones que han intentado ocuparse del desarrollo filogenético y ontogenético de estos fenómenos.

En el nivel filogenético, Vygotsky menciona una serie de trabajos de Kohler, Yerkes, Borovski, Buhler y otros. En pocas palabras, estos trabajos aluden a los fenómenos del habla y el pensamiento en los monos y los humanos, y sus diferencias. Por ejemplo, Vygotsky comenta trabajos como el que se puede observar a continuación:

 

 

Vygotsky menciona todos estos trabajos con la intención de señalar una serie de conclusiones que operarán, a lo largo del resto del libro, como un punto de partida para explicar sus ideas sobre lo que ocurre a nivel ontogenético. A continuación, hemos elaborado una lista con estas conclusiones:

(1) Desde un punto de vista genético, el pensamiento y el lenguaje tienen diferentes orígenes.

(2) El pensamiento y el lenguaje se desarrollan en dos líneas diferentes, independientes entre sí.

(3) A nivel filogenético, no hay una correlación precisa y constante entre el pensamiento y el lenguaje.

(4) Si bien los monos  llegan a desarrollar tanto pensamiento como lenguaje, al menos en un nivel rudimentario, hay aspectos en los que ambos procesos son radicalmente diferentes a los procesos humanos

(5) El vínculo que los seres humanos consiguen entre el pensamiento y el habla, está ausente en los monos.

(6) Tanto en la filogenia del pensamiento como en la filogenia del habla, se distingue con claridad una fase previa caracterizada por la ausencia. 

 

Posteriormente, Vygotsky intenta aplicar estas conclusiones filogenéticas extraídas de los trabajos de sus contemporáneos a los fenómenos psicológicos que se observan a nivel ontogenético. En esta línea, formula tres ideas clave: (i) el pensamiento y el habla tienen raíces diferenciadas a nivel ontogenético; (ii) en los niños y niñas es posible constatar procesos pre-intelectuales, desde el punto de vista del pensamiento y, pre-lingüísticos, desde el punto de vista del habla; (iii) el habla y el pensamiento siguen dos líneas diferentes, independientes entre sí, hasta cierto momento, en el que ambas líneas se cruzan.

Más concretamente, Vygotsky se pregunta si en realidad el lenguaje y el pensamiento están siempre conectados, y su respuesta es más bien negativa. De hecho, propone imaginar el pensamiento y el lenguaje como dos círculos que se superponen hasta cierto punto:

 

     

En la figura se observa cómo el pensamiento y el lenguaje coinciden en aquella parte en la que ambos círculos se superponen. Para Vygotsky, esta parte corresponde al pensamiento verbal. Lo interesante es que el pensamiento verbal no incluye todas las formas de pensamiento ni todas las formas de habla. Hay extensas áreas del pensamiento que no tienen relación directa con el habla -por ejemplo, el pensamiento manifestado en el uso de instrumentos, o el intelecto práctico- y, del mismo modo, tampoco todas las formas de actividad lingüística derivan del pensamiento. En este último caso, Vygotsky pone de ejemplo la repetición mental de una oración con fines experimentales y el habla lírica suscitada por la emoción. 

Ahora bien, y como hemos visto en capítulos anteriores, para Vygotsky hay un proceso clave que evidencia la parte del círculo en la que el pensamiento y el lenguaje se cruzan: el lenguaje egocéntrico. Según Vygotsky (ver resumen del capítulo 3), las principales teorías de la época, entre las que destacaba la de Watson, consideraron el desarrollo del habla interna como parte de la secuencia:

 

 

En cambio, las investigaciones de Vygotsky y sus colaboradores y colaboradoras nos invitan a pensar que no hay razones válidas para suponer que el habla interna se desarrolla de un modo mecánico, es decir, mediante la reducción gradual del potencial de audición del habla. Más específicamente, sus estudios aportan evidencias de que a nivel estructural parecen no existir diferencias entre murmurar y hablar en voz alta, por una parte, y de que el murmullo difiere del habla interna y no manifiesta ninguna tendencia hacia las características de ésta, por otra. 

De ahí que Vygotsky proponga el habla egocéntrica como un eslabón intermedio entre el habla externa y el habla interna. Por una parte, en términos funcionales, el habla egocéntrica es similar al habla interna. Ambas son un lenguaje que sigue un camino hacia adentro y que está conectado íntimamente el control del propio comportamiento. Por otra parte, en términos formales, el lenguaje egocéntrico es como el habla externa. Siguiendo esta lógica, Vygotsky concluye que el habla se interioriza psicológicamente y solo después, físicamente. En palabras sencillas, Vygotsky plantea una secuencia inversa a la que hemos comentado antes:

 

 

Más aún, Vygotsky apunta que el “viaje” del habla y el pensamiento sigue el mismo camino que los otros procesos psicológicos del ser humano. Vygotsky concreta este camino hipotetizando cuatro momentos: 

 

 

Finalmente, Vygotsky comenta algunas investigaciones que él y su equipo de trabajo llevaron a cabo para estudiar el habla interna. Su conclusión es que el habla interna o habla interior se desarrolla mediante una lenta acumulación de cambios estructurales y funcionales. Esta acumulación permite que, llegado cierto punto, se diferencien las funciones social y egocéntrica del habla externa. De esta forma, sentencia Vygotsky, el habla que el niño o niña domina se comienza a interiorizar y se convierte en una estructura básica para su pensamiento.

En síntesis, Vygotsky comienza el cuarto capítulo de “Pensamiento y lenguaje” intentando rastrear las raíces filogenéticas del pensamiento y el habla. Desde su punto de vista, los datos obtenidos por otros investigadores permiten hipotetizar una explicación ontogenética. Esta explicación supone que ambos procesos -pensamiento y habla- no brotan de una misma raíz, sino que siguen líneas separadas. Pero la separación solamente es transitoria; al llegar a cierto punto, el pensamiento y el lenguaje se cruzan. A partir de ahí, comienzan progresivamente a diferenciarse sus funciones.

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