Ficha bibliográfica: «La crítica de Rancière a la educación moderna: notas para una discusión sobre las tramas de la pedagogía», por Jeymy Aguilera

 

*Escrito por Jeymy Aguilera

 

El presente texto aborda esencialmente el pensamiento crítico de Rancière, filósofo francés, respecto a la educación institucionalizada desde la modernidad, sustentada principalmente en el pensamiento ilustrado. He pensado que el texto se podría dividir en siete grandes ejes de reflexión.

El primero hace alusión a la necesidad imperante en la actualidad de discutir sobre pedagogía y sobre las desigualdades en la sociedad neoliberal del conocimiento. lo cual demanda reflexionar acerca del papel de la educación en la concepción de nuevas maneras de consolidar bienestar al ser humano, en base a principios de igualdad y justicia. Así, resulta trascendental reconocer que los fenómenos educativos se vinculan e interconectan en múltiples dimensiones, tales como la política, la economía y la sociedad en general.

Lo anterior lleva a Rancière a construir su crítica filosófica histórico política de la condición social y de las paradojas de la pedagogía moderna. En este sentido, en este segundo eje de reflexión, Rancière habla sobre las características del maestro, los principios de la igualdad del pensamiento ilustrado, y el carácter de la emancipación propuesta, y sustentada, por los sistemas educativos actuales. Como es sabido, el proyecto ilustrado, luego de los procesos de revolución (inglesa y francesa), institucionalizó la pedagogía a través de la escuela pública como una forma de igualación social de derechos. Así, la pedagogía queda reducida a un “método explicador”, basada en una “ideología de progreso”, que supone la necesidad de un docente explicador (éste posee una superioridad que se la da el tener, o manejar, un saber/conocimiento).

 

Foto. Rancière

 

En detalle, Ranciére se inspira en las reflexiones del profesor Jacotot, para señalar que tal proyecto de igualación social de derechos resulta una paradoja, puesto que tal lógica se fundamenta esencialmente en la desigualdad de las inteligencias. En este sentido, a partir de la experiencia de Jacotot, tanto éste como Ranciére postularon que es posible salirse de la lógica explicativa y desigual, es decir, romper con la ideología del progreso propuesta por la ilustración, mediante una lógica relacional que tome en cuenta la igualdad de las inteligencias. Para especificar, la experiencia de Jacotot se resume en que, por problemáticas históricas (exilio), se encontró en la encrucijada de enseñar francés a sus alumnos holandeses, sin conocer ni manejar el idioma holandés, pero, aun así, mediante un libro denominado “Las Aventuras de Telémaco” logró que sus estudiantes aprendieran francés. De este modo, formuló una propuesta educativa que rechazaba a los “maestros explicadores”, promulgando, en su lugar, a “maestros emancipadores”, quienes son capaces de considerar que “todas las inteligencias son iguales y que es posible enseñar lo que se ignora” (Rubio, 2014, p. 206).

Tal cambio de perspectiva lleva al tercer eje de reflexión, el “desmantelamiento de los principios del progreso e igualación atribuidos a la educación moderna”, y que se resume, a grandes rasgos, en que la pedagogía institucionalizada del pensamiento ilustrado, en su afán de prometer igualación a partir del aprendizaje, se constituiría teórica, práctica, y metodológicamente a controlar la enseñanza a través de la demostración. Así, “jamás el alumno alcanzaría al maestro ni el pueblo a la elite ilustrada. La esperanza de logro consolidaría el camino de la explicación (de un sabio a uno que no sabe) (…) y la desigualdad” (Rubio, 2014, p. 207).

Bajo dicha línea, surge el cuarto eje de reflexión, “la superioridad del enseñante como carta de distinción soberana”, que refiere que, según Ranciére, el poder sólo se da por medio de otros (en esencia no es autoproclamado), por ello, concertar la pedagogía al orden del progreso supuso sustentar la desigualdad de las inteligencias (aceptar la incapacidad de quien aprende, y la superioridad de quien enseña). No obstante, como se pudo apreciar en el caso de los estudiantes de Jacotot, la comprensión movida por el deseo rompió con la desigualdad, y en este caso, se hizo por medio de un libro, así surge el quinto eje de reflexión “el texto como encuentro entre enseñante e ignorante”, mediador entre el sujeto y la acción. En síntesis, la apertura a la experiencia (en cada experiencia pedagógica), permite entrever y validar (en una sociedad desigual) el mutuo reconocimiento como iguales, el potencial del aprendizaje autónomo y la igualdad de las inteligencias.

Tal lógica experiencial lleva al sexto eje de reflexión “reconocernos como viajeros y forasteros al país de los signos”, el cual, a grandes rasgos, menciona que abandonar el sistema explicador implica reconocer la igualdad entre las personas, interpretar, sentir, explorar signos y posibilidades, cuestionar los métodos, tomar decisiones, y verificar lo encontrado por los estudiantes, validando la potencialidad de sus experiencias. Esta consideración abre las puertas al séptimo y último eje de reflexión “la emancipación y la disponibilidad”, que sólo puede darse a partir de la lógica de la igualdad de las inteligencias. Desde esta concepción, aprender requiere autoconocimiento y autorreflexión; y el rol docente estaría en “ser aficionado al discurso” (sin órdenes jerárquicos) y “vivenciar la reciprocidad con el otro y verlo como sujeto intelectual capaz” (Rubio, 2014, p. 211).

En tal sentido, mi análisis final se sintetiza en: la ilustración concibió a un tipo de docente que se regula mediante un orden explicador (transmite contenidos y saberes a los estudiantes), y Ranciére propone que un docente realmente emancipador busca y construye problemas, soluciones, y en definitiva, la verdad con otros. Ahora bien, no me deja de hacer ruido lo leído sobre un autor que es considerado el padre del pensamiento ilustrado, Condorcet, puesto que, según Abellán (2014), este tipo de lógica defiende la inclusión tanto de hombres como de mujeres en el derecho y acceso a la educación, planteándose como un derecho humano, buscando garantizar la igualdad de la ciudadanía mediante los valores de la libertad y la justicia social. Entonces, considero que los postulados que devienen de la ilustración no poseían malas intenciones, pero deben replantearse, puesto que la lógica de orden explicador quiere llegar a una «igualdad» partiendo de relaciones desiguales, en cambio, la lógica emancipadora parte de la igualdad, de sentirse seres igualmente intelectuales o inteligentes, para construir aprendizajes.

 Mi reflexión final se inclina más a los postulados de Ranciére, puesto que pensar la educación desde la lógica del orden explicador, aunque no se quiera, forma relaciones desiguales que trascienden el sistema educativo, y tiene repercusiones políticas y psicosociales negativas para el ser humano, en el sentido en que se está construyendo permanentemente bajo el concepto de que “carece de algo”, y esto, formula miradas hacia sí mismo y hacia los demás desde una posición de inferioridad o superioridad, que no constituyen su bienestar. Relacionar esto con mi práctica profesional es fundamental, porque, bajo el contexto de mi proyecto de intervención, formular relaciones emancipadoras constituye considerar que todas las inteligencias, independientemente de su género, son iguales y poseen la misma potencia intelectual (las relaciones socioculturales que colocan, por ejemplo, a la mujer bajo la subordinación, desaparecerían). También considero que los planteamientos de Ranciére, al fin y al cabo, proponen la eliminación del ego de las personas, y a reformular relaciones psicológicas, educacionales y sociales, basadas en la humildad de reconocerse, y validarse, como igualmente capaz que todos los seres humanos.

 

Referencias

Abellán, M. (2014). La educación pública en el legado de Condorcet. RIESED. Revista Internacional de estudios sobre sistemas educativos. International Journal of Studies in Educational Systems, 2(3), 177-186. https://roderic.uv.es/handle/10550/67748

Rubio, G. (2014). La crítica de Rancière a la educación moderna: Notas para una discusión sobre las tramas de la pedagogía. Polis, Revista Latinoamericana, 13(37), 203-217. https://doi.org/10.4067/S0718-65682014000100012

 

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