Ficha bibliográfica: «Educación, evolución e individuación: aproximaciones a una indagación sobre los sentidos de la educación», por Jeymy Aguilera

 

*Escrito por Jeymy Aguilera

 

En el presente texto se parte mencionando que la educación es el resultado de la evolución del homo sapiens, y que la caracteriza, precisamente, la singularidad de la especie humana, es decir, su “hipercomplejidad”. De acuerdo con esto, el autor refiere que para comprender la hipercomplejidad de los fenómenos humanos (e.g. el fenómeno educativo), hay que aceptar la tesis de Edgar Morin que dice que “lo humano emerge de la relación triádica entre individuo, sociedad y especie” (Molina, 2006, p. 77).

Más específicamente, el autor menciona que la educación está al servicio de la evolución de la especie humana, y que el rasgo principal de ésta última es la evolución cultural (evolucionar mediante la transformación y transmisión de la cultura), particularidad que la distingue de otras especies de animales. De acuerdo con esto, Molina (2006) concuerda con los argumentos de Waddington sobre que la educación tiene una dimensión biológica (genética) y cultural, y que la segunda es tanto, o más, importante que la primera, en el sentido en que el ser humano es el único animal que ha logrado traspasar, de generación en generación, información que le permite adaptarse, y desarrollarse, individual y socialmente, a través del uso de artefactos semióticos (herramientas, instrumentos, lenguajes, ideas, conceptos, técnicas, etc.). De este modo, la principal ventaja de evolucionar culturalmente se resume a la gran temática del tiempo, es decir, para evolucionar, los seres humanos ya no dependemos únicamente de los cambios orgánicos, puesto que podemos evolucionar directamente de la cultura, y eso supone reducir la lentitud que caracteriza a la evolución biológica. Así, la dimensión evolutiva cultural involucra una continua creación, transformación, transmisión y uso social e individual de la cultura, mediante los mecanismos educativos de la enseñanza y del aprendizaje “social”.

De acuerdo a lo anterior, en el texto se afirma que la evolución humana es un proceso bio-cultural, es decir, es la interacción entre la biología y la cultura, siendo esta última su estrategia adaptativa característica (instrumento de adaptación). Como la evolución humana tiene aspectos biológicos y culturales, hay que entender que la evolución biológica cambia su naturaleza, y la evolución cultural modifica su crianza. En definitiva, la evolución humana es un entramado biopsicosociocultural.

El autor del texto menciona que la educación, además de estar al servicio de la evolución de la especie humana (filogénesis), también es responsable del desarrollo individual, es decir, de la ontogénesis. Más detalladamente, y tal como plantean Vygotsky y Bruner, “el desarrollo humano es (…) asistido socioculturalmente” (Molina, 2006, p. 81), esto significa que la cultura constituye lo humano (dependemos de sistemas simbólicos y de la interrelación con otros seres humanos). Ahora bien, ¿cuál es el objetivo de la educación? Según el texto, la respuesta la plantean autores como Piaget, Vygotsky, y Freud, quienes refieren que su finalidad es la “individuación”. Para Piaget, en el desarrollo humano interactúan la cultura, aspectos biológicos (factores hereditarios y de adaptación), y la educación, y en este último, el rol social es fundamental, puesto que está directamente involucrado en la formación de un sujeto (por ello, la educación puede considerarse un derecho, indispensable para el desarrollo mental, intelectual y afectivo, del ser humano). En palabras más sencillas, para Piaget, el desarrollo humano ocurre en una dinámica compleja entre lo biológico, lo mental, y lo social. Este autor también resalta que el humano es un individuo que asemeja y relaciona su entorno sobre “sus propios procesos internos”, y esto lo dota de “una autonomía autorganizadora y constructivista” (Molina, 2006, p. 83). Cabe destacar que Piaget diferencia los procesos de aprendizaje y los de desarrollo como fenómenos distintos, es decir, que el aprendizaje está subordinado al desarrollo (el desarrollo dirige al aprendizaje).

Bajo una línea similar, Vygotsky también plantea que la educación tiene que ver con el desarrollo mental humano, pero va más allá que Piaget al mencionar que el aprendizaje no explica el desarrollo, sino que lo hace la cultura y la vida intelectual de los humanos. En este sentido, Vygotsky refiere que “hay relaciones dinámicas altamente complejas entre los procesos de desarrollo y los de aprendizaje”, y que tales relaciones son independientes de la enseñanza, puesto que tanto el aprendizaje, como el desarrollo, pueden ser resultado de una actividad intelectual autónoma, que puede tener relación directa con la vida intelectual de los demás. De acuerdo con esto, para Vygotsky la educación es “un proceso de vida intelectual en el cual los individuos realizan su desarrollo y por ello aprenden de una manera específica”. Dicho de otro modo, la educación no es una “mera transmisión didáctica de contenidos, sino que implica la creación de procesos de vida intelectual en los que se negocian y transaccionan pensamientos”, porque “el desarrollo resulta de la inserción y participación del individuo en la ‘vida intelectual’ de y con los otros (…), es decir, en la vida del pensamiento y sus productos” (Molina, 2006, p. 85).

Pasando a Freud, éste considera que la esencia de la educación es la construcción del individuo como ser social, esto implica una serie de sacrificios pulsionales (restricciones) a causa de la presión social y cultural. En otras palabras, la cultura necesariamente es sinónimo de abdicación pulsional, y limita la libertad natural de los sujetos. De acuerdo con esto, para Freud la educación es la subordinación del “principio del placer” por el “principio de realidad”, y esta sumisión constituye el funcionamiento psíquico, es decir, el desarrollo del pensamiento, la inteligencia y la razón.

Mi reflexión final sobre el texto es que éste ofrece una rica diversidad teórica, y los puntos que me encantaría resaltar son las semejanzas entre los autores mencionados, es decir, que tanto Piaget, Vygotsky, y Freud, consideraban que el desarrollo mental surge del vínculo entre lo endógeno y lo exógeno. En este sentido, cabe recordar a Wertsch (1985) cuando menciona en su libro “Vygotsky y la formación social de la mente”, que según “la ley genética general del desarrollo cultural (…) todas las funciones psicológicas superiores aparecen primero en el plano interpsicológico y posteriormente en el plano intrapsicológico” (p. 163); para esclarecer, lo interpsicológico es todo lo social (relaciones sociales e interpersonales), y lo intrapsicológico son todos los procesos internos del sujeto.

Todo lo mencionado hasta ahora es importante para mi práctica profesional, porque supone comprender que la educación es un fenómeno complejo, y no puede seguir observándose desde una simplicidad que la coloca en un estado definitorio de “enseñanza-aprendizaje”, o, en un proceso de “socialización”. Siguiendo con la idea de mi fichaje anterior, considero que pensar la educación dentro de estas dos definiciones, aparte de ser simplista, cae en un gran reduccionismo. Como justificación a esta crítica, es necesario mencionar que para la ciencia contemporánea (perspectiva del curso de docencia en educación superior, en la que estoy actualmente colaborando), ni los procesos de enseñanza-aprendizaje, ni los de socialización, por si solos, definen la educación, sino que necesitan de otros factores igual de relevantes: el desarrollo, y la individuación; ambos conceptos, en definitiva, construyen al ser humano. En síntesis, cierro mi análisis final del texto concordando con su autor, en el sentido en que considero que la educación es, al fin y al cabo, una orquestación entre procesos de enseñanza, aprendizaje, desarrollo, individuación, y socialización; por lo tanto, cumple un rol esencial en la evolución y en el desarrollo individual del ser humano.

Referencias

Molina, V. (2006). Educación, evolución e individuación. Aproximaciones a una indagación sobre los sentidos de la educación. Revista PRELAC 2, 76-89.

Wertsch, J. (1985). Vygotsky y la formación social de la mente. Ediciones Paidós.

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